¿Por qué huelen los pedos?

Hoy el tema que trataré será el olor de las flatulencias humanas y alguna que otra curiosidad.

Para empezar, una de las cosas que he encontrado navegando por la gran Red de redes era que este olor se debía al gas metano (puede que os suene el tema de la grave contaminación por gases de efecto invernadero producido por la gran cantidad de flatulencias de las vacas). Bueno, pues esto es falso, porque ¡el metano no tiene olor!, además forma parte de la composición de gas natural que llega a nuestras casas y que, como podéis imaginar, puede causar asfixia y solo nos damos cuenta de que existe algún escape de gas porque las empresas han incluido otros tipos de gases con un olor característico a modo de alerta. Así que ya podemos ir descartando esta posibilidad en la hipótesis.

El tema del olor de los gases de nuestro organismo es algo más fisiológico (otro día explicaré a que se debe el color de la orina y de las heces, pero eso ya es otra historia).

Como ya sabréis, la digestión es un proceso que requiere su tiempo, es diferente para líquidos o sólidos y también depende de la composición de estos solidos (proteínas, hidratos o grasas). El olor a de las flatulencias proviene principalmente por la ruptura de proteínas y la presencia de ácido butírico, azufre y otros compuestos. Además, si la persona también padece de infección digestiva, inflamación intestinal o alteración metabólica, la cantidad de estos compuestos es mayor, aumentando el olor.

En la digestión participan bacterias residentes en nuestro intestino grueso (vuelvo a hacer referencia a Danone y su publicidad milagrosa que, al menos, nos da cultura general sobre uno de nuestros órganos). Estas bacterias producirán diversos gases en consecuencia a las fermentaciones que producen sobre los alimentos. Algunos de estos gases son inodoros (como el hidrógeno, inodoro pero muy inflamable), el metano (también inodoro e inflamable) o dióxido de carbono.

Pero realmente los gases con los olores nauseabundos típicos son los que contienen nitrógeno y azufre. Los peores de todos (los que tienen “olor a pedo”) son el sulfuro de hidrogeno (muy usado en bombas fétidas), el ácido butírico (producido también cuando se pudre la mantequilla), el sulfuro de carbonilo, el indol y el escandol.

Como última curiosidad sobre este tema, deciros que un adulto puede llegar a expulsar 2 litros en gases. Como media, las personas se ventosean más de 10 veces al día y unas 3000 veces al año. Y esto también tiene que ver con la altura: una persona sana a nivel del mar genera unas 15,1 ventosidades por día, pero a 7000 metros de altura la cifra se multiplica casi por diez, ¡llegando a 129,6 emisiones al día!

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