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Últimamente no paramos de encontrarnos por todas partes noticias relacionadas con escándalos acerca de las políticas de privacidad de grandes compañías, o personas que se revelan ante un sistema que viola la privacidad de sus ciudadanos. Cuando decimos que la información es poder, la mayoría de nosotros pensamos en vulneraciones a la privacidad y tramas secretas desveladas, pero no nos paramos a pensar en que cualquier actividad que realizamos, siempre deja un rastro, y que un análisis exhaustivo de este rastro puede llegar a tener grandes consecuencias.

Uno de los mejores ejemplos que se me ocurren para ilustrar esta idea, es la cantidad y calidad de predicciones que es capaz de realizar uno de los mayores buscadores de internet, con tan solo recopilar las consultas que realizamos cada día. Información con la que dotamos a estas grandes empresas de la capacidad de predecir nuestro futuro.

Éxito de películas

Recientemente nos hicimos eco del estudio “Quantifying Movie Magic with Google Search”, en el que Google afirma tener la capacidad de predecir el éxito de una película, antes de llegar a las salas de cine, con un 94% de acierto. Para ello, se estudian datos como las consultas realizadas en su buscador, o el número de visualizaciones del tráiler en YouTube. Google estima que 20.000 clics en enlaces relacionados con la película, equivalen a unos 7,5 millones de dólares de recaudación durante su primer fin de semana en cartelera.

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Cambios en los mercados financieros

Las búsquedas en Google también pueden predecir cambios en los mercados financieros. De hecho, muchos de estos datos son reflejo del comportamiento que nos ha llevado a la crisis que estamos afrontando en estos momentos. Existen ciertos patrones que pueden ser interpretados como avisos de próximos movimientos del mercado de valores, por ejemplo, cuando aumentan las búsquedas de términos como “acciones” o “ingresos”, los mercados suelen caer en los próximos días. Obviamente, no hablamos de resoluciones con una fiabilidad del 100%, pero sí muy relevantes considerando la repercusión que puede tener una actividad tan sencilla como la recolección de estos datos.

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Resultados de elecciones presidenciales

Un caso típico que estamos acostumbrados a escuchar cada cuatro años, las predicciones acerca de qué partido político ganará las elecciones en la convocatoria actual. Miles de medios de comunicación basan parte de sus predicciones electorales en herramientas de seguimiento de tendencias como Google Trends. Un ejemplo claro fueron las penúltimas elecciones norteamericanas, en las que Google pudo recopilar información suficiente de 32 estados, como para predecir correctamente los resultados en 27 de ellos, lo que supone una tasa de acierto del 84%.

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Evolución de epidemias

Pero todos estos datos no solo sirven para fines económicos o políticos, porque resulta que ciertos términos de búsqueda resultan buenos indicadores de la actividad de algunas epidemias. El estudio de estos comportamientos, hace posible la cobertura en tiempo real de una enfermedad como la gripe en todo el mundo. Esta información resulta tremendamente útil para que el servicio de salud pública y personal sanitario, pueda reaccionar mejor en determinadas circunstancias.

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Asumamos la realidad

Esto no son más que varios ejemplos de las conclusiones a las que se pueden llegar fácilmente con datos públicos, imaginad lo que se puede llegar a hacer con millones de datos personales de todo tipo de personas alrededor del mundo… La publicidad a medida es el resultado más inofensivo que se me ocurre.

Resulta banal cuestionar la vulneración de nuestra privacidad por parte de gobiernos y grandes compañías, asumamos de una vez que existen empresas que nos ofrecen todo tipo de información en cuestión de segundos, a cambio de nuestra propia información personal, así como existen agencias de seguridad nacionales que dedican titánicos presupuestos a recopilar datos personales.

Es más que probable que quien quiera saber algo sobre ti, ya lo sepa todo incluso antes de llegar a formular la pregunta. La cuestión principal parece haber pasado de “¿quiero ofrecer mis datos personales?”, a “¿a quién quiero ofrecer (en primera instancia) mis datos personales?”.

Fuentes: Google Think Insights | NatureTechCrunch | Google.org