No se si seréis muy fans de El Señor de los Anillos, de El Hobbit, o de ambas sagas (como yo), pero seguro que casi tod@s conocéis a Gollum y os suenan los orcos (de Moria, de Mordor, o de donde se os ocurra). Y en un principio pensaréis, “no, Gollum murió en el Monte del Destino, y los orcos perdieron la batalla porque el bien triunfa siempre sobre el mal”. Es un argumento factible si tenemos en cuenta que hablamos de películas, pero un grupo de científicos afirma que eso no fue lo que pasó, sino que la culpa fue de la pobre dieta de estos malvados orcos, y del mismísimo Gollum.

Y por si acaso lo creiais, no es ninguna broma. En su estudio publicado en el Medical Journal of Australia, un grupo de investigadores afirma tajantemente que a Gollum no le habría venido nada mal añadir un poco de salmón ahumado a su dieta basada en peces (probablemente contaminados) y carne de orco muerto y putrefacto. Además, también añaden que tomar un poco el sol le habría prolongado la vida.

Si, como algun@s ya imaginaréis, Gollum (y los orcos) sufrían de déficit de Vitamina D. Su dieta era extremadamente poco variada, y ni por asomo veían la luz del sol. Eso de vivir en cuevas entre las montañas o justo al lado de un volcán como es el Monte del Destino no hace ningún favor al organismo, sino más bien todo lo contrario. Por culpa de este tipo de déficit, lo más probable es que los malos de la saga de J.R.R Tolkien sufrieran enfermedades de los huesos, a la par que tendrían una menor fuerza muscular, pues son dos factores clave en los que colabora la Vitamina D.

La idea del estudio corre a cargo de Nicholas Hopkinson, médico del Imperial College de Londres, y su hijo José. Estos dos investigadores se tomaron la molestia de recorrer “El Hobbit” buscando referencias sobre las condiciones de vida de los personajes, sus hábitos y su dieta. Gracias a todas estas pistas evaluaron las carencias de Vitamina D de los personajes, ya que es un tipo de vitamina que se produce gracias a la exposición solar o por consumir pescado azul, yema de huevo o queso, entre otros alimentos.

Por otra parte, Bilbo Bolsón (el protagonista de “El Hobbit”) no sufría esta carencia, pues si habéis visto la película o leído el libro, sabréis que este buen hobbit tenía una dieta variada y bastante bien equilibrada. Y, aunque los hobbits viven en “agujeros”, sus casas tienen ventanas y les gusta tomar el sol en el jardin, por lo que este saqueador cumplia bien con las necesidades de vitamina D.

Como bien explica un comunicado del Imperial College de londres:

“La dieta del hobbit es claramente variada, ya que es capaz de ofrecer tortas, té, torta de semillas, vino tinto, mermelada de frambuesa, pasteles de carne, queso, pastel de cerdo, ensalada, pollo frito, encurtidos y tarta de manzana a los enanos que le visitan para dialogar con él sobre el negocio del robo con fuerza al dragón Smaug”

Y, por su parte, los villanos de El Hobbit pasan la mayor parte de su vida en la oscuridad, y su dieta es pobre en variedad o incluso monótona.

“Nuestro análisis sistémico de “El Hobbit” apoya la hipótesis de que el triunfo del bien sobre el mal puede ser asistido en alguna medida por la mala dieta y la falta de luz solar que experimentaron los personajes malvados”

Como veis, es muy importante llevar una dieta variada y sobre todo bien equilibrada, ¡y tomar el sol en su justa medida! Incluso para Gollum y los orcos era un factor a tener en cuenta.

Vía | Medical Journal of Australia.

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